Testigos de Cristo en la comunidad política

El compromiso de los laicos en la vida pública, y en particular en la comunidad política, es un tema de suma actualidad.

Hoy es realmente urgente devolverle a la política el alma que la caracteriza y recuperar el significado del servicio al bien común, reconstruyendo una sensibilidad moral y una sólida base de valores compartidos, y promoviendo, sobre todo, el concepto de una laicidad de verdad abierta, que no sea hostil ante Dios ni tema hacerle entrar en la vida pública. Está mucho en juego, porque se trata de la defensa de la persona humana, de su dignidad, de su vocación transcendente y sus derechos inalienables, que tienen su raíz en la ley natural y por ello no se puede negociar con ellos. La Christifideles Laici dice: «Para animar cristianamente el orden temporal […] los fieles laicos de ningún modo pueden abdicar de la participación en la “política”; es decir, de la multiforme y variada acción económica, social, legislativa, administrativa y cultural, destinada a promover orgánica e institucionalmente el bien común […] Todos y cada uno tienen el derecho y el deber de participar en la política, si bien con diversidad y complementariedad de formas, niveles, tareas y responsabilidades» (N.º 42). Vasto es, pues, el campo de acción que se abre ante los laicos, hombres y mujeres, llamados a ser “sal de la tierra” y “levadura evangélica” para transformar el mundo desde dentro.

La Iglesia, que no se identifica con ningún sistema ni partido político, valora mucho la obra de cuantos se dedican al servicio del bien común y asumen el peso de las relativas responsabilidades, y ve en ella una noble vocación y una gran expresión de la caridad. Es tan importante que los cristianos laicos comprometidos en la vida pública reciban la formación necesaria para que puedan dar testimonio de su fe en Jesucristo con valiente coherencia. Porque permaneciendo fieles a sí mismos, a la propia identidad bautismal, es cuando se contribuye de verdad al renacimiento de la política.

Mensaje del Presidente


© Copyright 2011-2015  Consejo Pontificio para los Laicos | Mapa de la web | Links | Contactos