Un dicasterio de la Curia Romana al servicio de los fieles laicos

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Miembros, consultores, superiores y oficiales del secretariado del CPL recibidos por Benedicto XVI, el 25 de noviembre de 2011

En el ejercicio de su tarea al servicio de la Iglesia en todo el mundo el Papa es ayudado por una serie de organismos que toman en conjunto el nombre de Curia Romana. La Curia no se confunde con el gobierno de un Estado. El Papa de hecho es también un jefe de Estado, la cabeza del Estado más pequeño del mundo, la Ciudad del Vaticano, pero la única razón de ser de este minúsculo Estado es aquella de garantizar al Papa la libertad de la que necesita para ejercitar su función de Supremo Pastor de la Iglesia Católica y es en ésta, su función peculiar, que él es asistido por la Curia Romana. Esta se articula en diversos dicasterios que se ocupan de los diversos aspectos de la vida de la Iglesia en sí misma y en sus relaciones con las realidades del mundo.

El Pontificio Consejo para los Laicos, en particular, es el dicasterio que asiste al Sumo Pontífice en todas las cuestiones que tienen que ver con el aporte que los fieles laicos dan a la vida y la misión de la Iglesia, sea como personas individuales o sea a través de las diversas formas de agregación que han nacido y continuamente nacen en la Iglesia.

El origen del Pontificio Consejo para los Laicos se remonta a una propuesta formulada en el decreto del Concilio Vaticano II sobre el apostolado de los laicos (cf. Apostolicam Actuositatem, n. 26). Su nacimiento oficial viene sancionado por Paolo VI el 6 de enero de 1967 con el motu propioCatholicam Christi Ecclesiam. A diez años de su nacimiento, el 10 de diciembre de 1976, con otro motu propio, Apostolatus Peragendi, el mismo Pablo VI reformaba el Consejo, contándolo entre los dicasterios permanentes de la Curia romana. Crecido «en experiencia y madurez», vistos las «señales evidentes de un servicio fiel, de la importancia de sus tareas para la vida de la Iglesia y el ministerio del Papa», Juan Pablo II – que, como arzobispo de Cracovia, fue por años su consultor – no cesa de alentarlo, reconfirmándolo en el ejercicio de las responsabilidades que le son propias. Su estructura y sus competencias han sido luego definidas en sus líneas esenciales por la constitución apostólica Pastor Bonus del 28 de junio del 1998, que es el documento con el cual Juan Pablo II ha trazado la nueva fisonomía de la Curia Romana. La constitución establece que el Pontificio Consejo para los Laicos «es competente en aquellas materias, que son incumbencia de la Sede Apostólica, para la promoción y la coordinación del apostolado de los laicos y, en general, en aquellas que conciernen a la vida cristiana de los laicos en cuanto tales» (art. 131); «corresponde al mismo animar y sostener a los laicos a fin de que participen en la vida y en la misión de la Iglesia en la forma propia de ellos, sea como individuos, sea como miembros pertenecientes a asociaciones, sobre todo para que cumplan su peculiar tarea de penetrar de espíritu evangélico el orden de las tareas temporales» (art. 133); el Consejo «favorece la cooperación de los laicos en la instrucción catequética, en la vida litúrgica y sacramental y en las obras de misericordia, de caridad y de promoción social» y «sigue y dirige congresos internacionales y otras iniciativas relacionadas con el apostolado de los laicos» (ibid.). La constitución Pastor Bonus precisa en fin que «en el ámbito de la propia competencia el Consejo trata todo lo que concierne a las asociaciones laicales de los fieles; erige luego aquellas que tienen un carácter internacional y aprueba o reconoce sus estatutos, salvada la competencia de la Secretaría de Estado; en lo que concierne a las terceras órdenes, se ocupa solamente de lo que se refiere a su actividad apostólica» (art.134).

El Pontificio Consejo para los Laicos es guiado por un Presidente, asistido por un Secretario. El actual Presidente es el cardenal Stanisław Ryłko (Polonia). El Secretario es el obispo alemán mons. Josef Clemens. A ellos los apoya un Sub-Secretario, mons. Miguel Delgado Galindo, de España.

Un comité de presidencia compuesto por cardenales y obispos se reúne periódicamente para discutir las cuestiones de mayor importancia. Los miembros del Consejo son obispos, sacerdotes y sobre todo laicos, hombres y mujeres de todas las partes del mundo, que se encuentran en asamblea plenaria para afrontar los temas más urgentes para la vida y misión de los laicos. El Consejo se vale también de la colaboración de consultores, que son convocados para sesiones de trabajo o a quienes se pide individualmente un parecer sobre cuestiones específicas.

La sede del Consejo se encuentra en el Palazzo San Calisto en Trastevere (piazza San Calisto, 16 – 00153 Roma).

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