Evangelii Gaudium: un valioso vademécum para los laicos de hoy

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La exhortación apostólica Evangelii Gaudium es un documento que expresa la extraordinaria pasión misionera del papa Francisco. El Santo Padre desea animar a la Iglesia a que inicie una nueva etapa evangelizadora, que se caracterice por un impulso renovado y la alegría del Evangelio. Es un texto en el que el mismo Papa ofrece una clave de lectura de su pontificado y sus prioridades.

Si miramos los contenidos, sin duda no faltan intuiciones nuevas y sorprendentes. Sobre todo, debemos reconocer que en la Evangelii Gaudium volvemos a encontrar el magisterio del primer año de pontificado del papa Francisco, algunas veces casi en forma literal, otras implícitamente. La recomposición en el marco orgánico y unitario de la Evangelii Gaudium de tantas afirmaciones incisivas que, poco a poco, hemos aprendido a apreciar sobre todo en “modo analítico”, hace que emerja un hecho de gran importancia. El papa Francisco tiene en mente un vasto proyecto meditado y coherente de renovación de la Iglesia centrado en la evangelización; es un proyecto maduro, destinado a crecer conforme es acogido y puesto en práctica. Es como si nos encontráramos ante un gran mosaico, del que al inicio quizás sólo habíamos considerado cada una de las teselas, pero que ahora, gracias a la exhortación apostólica, podemos comenzar a contemplar en la totalidad de su diseño.

El Papa quiere, ante todo, que la Iglesia vuelva a descubrir la importancia del “dinamismo de salida”, su naturaleza esencial de “Iglesia en camino”. El fundamento es profundamente cristológico: “La comunidad evangelizadora experimenta que el Señor tomó la iniciativa, la ha primereado en el amor; y, por eso, ella sabe adelantarse, tomar la iniciativa sin miedo, salir al encuentro, buscar a los lejanos y llegar a los cruces de los caminos para invitar a los excluidos” (EG 24). Una Iglesia que renunciara a seguir a su Señor sería una Iglesia enferma: “Prefiero una Iglesia accidentada, herida y manchada por salir a la calle, antes que una Iglesia enferma por el encierro y la comodidad de aferrarse a las propias seguridades” (EG 49). Un segundo aspecto que caracteriza nuestro documento es la centralidad del tema de la alegría. El papa Francisco tiene una predilección especial por la exhortación apostólica Evangelii Nuntiandi de Pablo VI, que trata de la “dulce y confortadora alegría de evangelizar” (EN 80). La alegría constituye para el Santo Padre un verdadero programa, el único motor capaz de sostener el “dinamismo de salida”.

Las recientes visitas ad limina de los obispos de diferentes países y continentes a nuestro dicasterio, los testimonios de las asociaciones laicales, movimientos eclesiales y nuevas comunidades, confirman el fuerte y profundo impacto del magisterio del Papa en la vida y misión de tantos fieles laicos. El mérito es, sin duda, de su gran capacidad de comunicar, que consigue implicar hasta las personas más sencillas. Tal planteamiento está siendo de gran ayuda también para el mundo de las asociaciones laicales, que se inspiran en él para abrir nuevos caminos de evangelización. En otras palabras, la concreción del lenguaje facilita su recepción y puesta en práctica; los fieles, de hecho, sienten que el Santo Padre les escucha y comprende y con gusto acogen sus indicaciones.

Aparentemente, Evangelii Gaudium no reserva mucho espacio a la reflexión sobre los laicos como tales, a quienes están dedicados explícitamente sólo algunos parágrafos. Pero se trata de una impresión errónea, pues entre los motivos centrales de la exhortación apostólica está la afirmación de que la evangelización es tarea de todo el pueblo de Dios (cf. EG 11-134), y que “los laicos son simplemente la inmensa mayoría del Pueblo de Dios” (EG 102). Por ello, la exhortación se presta muy bien para que se convierta en el vademécum de los laicos de hoy, un mapa detallado para orientarse en el “dinamismo de salida”. Evangelii Gaudium es para todos los bautizados un nuevo e imprescindible punto de referencia que, en su función de promoción de la vocación y misión del laicado, se apoya en la exhortación apostólica postsinodal Christifideles Laici (1988). De hecho, el texto del papa Francisco, además de interpelar a cada uno de los fieles en sus situaciones concretas, marca una nueva orientación para todo el pueblo de Dios, considerado en sus diferentes estructuras comunitarias. Las parroquias, como también las antiguas y nuevas asociaciones, necesitan recibir un renovado impulso para la evangelización, ya que nuestro tiempo, tal como observa el Santo Padre, se caracteriza por un individualismo exacerbado (EG 78); así las comunidades cristianas corren también el riesgo de caer en una especie de individualismo estéril, fruto de un relegamiento temeroso en sí mismo, olvidándose de la propia identidad de bautizados (cf. Ídem).

Tenemos aquí el gran don de la Evangelii Gaudium, que es un testimonio vivo que quiere volver a encender la pasión misionera en toda la Iglesia, in capite et in membris…, una conversión del corazón que no puede ni quiere dejar las cosas tal como están.

Mensaje del Presidente


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