Entrenadores personales: Acercándose al misterio

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No soy un gran bailarín, pero siempre he querido mover mi cuerpo al son de la musica que remueve el corazón. Cuando escucho una pieza de Strauss, desearía saber bailar un vals. Y cuando escucho jazz, me imagino bailando swing. Me gustaría hacer en mi cuerpo lo que la musica provoca en mi alma. Cuando percibo la tensión entre la apertura de mi espíritu y las limitaciones de mi cuerpo, me doy cuenta más que nunca de la importancia de tener un buen compañero de baile.

El trabajo de un entrenador personal no es tan diferente. Los instructores de Fitness son profesionales que ayudan a las personas a unir intenciones espirituales a las acciones físicas cuando éstas intenciones requieren una adaptación física. Un entrenador ayuda a preparar el cuerpo para la forma en que el espíritu se atreve a moverse. Una peregrinación como el Camino de Santiago en España es otro ejemplo de esta dinámica: una intención espiritual encuentra su expresión en el movimiento físico del cuerpo a través de cientos de kilómetros caminando.

El Fitness no incluye sólo a deportistas, sino también a la madre de familia numerosa que no tiene el tiempo o la energía para realizar deportes organizados o el hombre de 85 años que quiere fortalecer sus huesos y ganar tono muscular en las piernas para poder volver a caminar. Estas son las alegrías y las esperanzas, las tristezas y las angustias de los hombres de nuestro tiempo ... y “nada hay verdaderamente humano que no encuentre eco en Cristo”1.

¿Qué hay más humano que un niño que quiere ser capaz de cortar leña como su padre algún día, un hombre se recuperaba de una cirugía de rodilla que quiere ser capaz de bailar con su esposa de nuevo, o un abuelo que quiere ser capaz de jugar con sus nietos? Esta es la obra privilegiada y noble del preparador físico.

Este artículo busca servir como un punto de entrada en una exploración más profunda de la teología de fitness, que sólo tiene sentido a la luz de una antropología cristiana plenamente desarrollada. Tenemos una gran oportunidad para dar testimonio de la obra redentora, incluso en la más ordinaria de las acciones de nuestras vidas y las vidas de otros cuando se hacen con fe, esperanza y amor. Es entonces cuando nos acercamos, tocamos el misterio. Animados por un espíritu, nos daremos cuenta de que hay tantas maneras de expresar este misterio en nuestros cuerpos, como gente hay sobre la Tierra, pero siempre será el mismo gran misterio: Dios habita en estas vasijas de barro.

Lee aquí el artículo completo en inglés escrito por Luke Burgis, fundador de la comunidad de Fitness activprayer. En él se discute la importancia de los entrenadores en el mundo moderno, su papel en la formación de la vida cristiana y la cultura, y la naturaleza del Fitness a la luz de una adecuada antropología cristiana.

1 Gaudium Et Spes nº1.

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