La Primavera de la Iglesia. Movimientos eclesiales, fieles laicos y nueva evangelización.

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Miguel Delgado Galindo
Editorial de la Palabra de Dios, Buenos Aires.

Con el título La Primavera de la Iglesia: Movimientos eclesiales, fieles laicos y nueva evangelización, la Editorial de la Palabra de Dios de Buenos Aires ha publicado tres trabajos de Monseñor Miguel Delgado Galindo, subsecretario del Pontificio Consejo para los Laicos.

Se trata de tres artículos que analizan desde diferentes perspectivas la realidad de los movimientos eclesiales y la «nueva etapa de la vida asociativa» de los fieles laicos que se abrió especialmente a partir del Concilio Vaticano II. Los análisis aquí presentados nacen de la experiencia de su autor que por más de una década ha trabajado en el Pontificio Consejo para los Laicos. Este Dicasterio es la “casa común” de los movimientos eclesiales, su lugar de referencia en la Curia Romana; el autor se ha desempeñado en él inicialmente como responsable de la sección jurídica y luego como subsecretario, y por ende conoce de cerca estas realidades. A pesar de la brevedad de la publicación, la vasta experiencia del autor en el argumento hace que se logre abordar una amplia gama de temas sobre esta nueva realidad de la vida de la Iglesia, tocando diversos problemas e inquietudes y brindando luces para comprenderlos mejor.

¿Qué tienen en común los tres trabajos aquí publicados? Una perspectiva que brota de la eclesiología del Concilio Vaticano II: la Iglesia como misterio, sacramento de comunión de Dios con los hombres y de los hombres entre sí. Esta perspectiva, aplicada a la realidad de los movimientos eclesiales, lleva a leer los diferentes elementos que componen la realidad-misterio de la Iglesia – y que a veces parecen estar en tensión o casi conflicto entre sí – con una perspectiva de síntesis que supera la conflictualidad manteniendo la riqueza. Así carisma e institución, un binomio fundamental para comprender el fenómeno de los movimientos eclesiales y el crecimiento del apostolado de los laicos, son presentados a lo largo de estos escritos no en oposición o conflictualidad sino como dos dimensiones que, juntas, son necesarias para la plenitud de la Iglesia y su misterio; que se necesitan, se enriquecen, se completan y se complementan entre sí.

Pero dentro de esta perspectiva común, cada uno de los tres escritos que conforman el libro tiene su carácter particular.

El primero de ellos, titulado «Movimientos Eclesiales, Ministerio Petrino y Apostolicidad de la Iglesia» nos ofrece una reflexión de tipo eclesiológico sobre el lugar de los movimientos en la Iglesia, las relaciones entre movimientos e Iglesias particulares, movimientos e Iglesia Universal; brindando con claridad elementos para entender el lugar que éstos tienen en la misión evangelizadora de la Iglesia.

El segundo trabajo, «Los fieles laicos ante la nueva evangelización» presenta una reflexión sobre la vocación y misión propia del laico en la Iglesia. Trata tanto de la índole secular de los fieles laicos como del valor de su misión eclesial, presentando ambas como posibles expresiones del llamado al apostolado que es consecuencia del Bautismo; pero alertando también contra posibles malos entendidos que puedan brotar en su aplicación.

El tercer trabajo tiene como título «La Santa Sede y las Asociaciones Internacionales de Fieles» y nos ofrece una perspectiva histórica del desarrollo canónico de las Asociaciones de Fieles a partir del Concilio, antes y después de la promulgación del Código de Derecho Canónico en 1983. El artículo es un interesante testimonio del trabajo que ha llevado adelante el Pontificio Consejo para los Laicos desde su origen en 1967, ofreciendo además algunos de los criterios y elementos con los que éste presta su servicio a las Asociaciones públicas y privadas de fieles, que es una de sus particulares competencias.

Con un estilo claro y sistemático, con amplio fundamento y rica bibliografía, esta nueva publicación sobre el tema de los Movimientos ofrecerá importantes luces para las asociaciones y movimientos que las ayuden a mejor vivir su vocación eclesial. También será de utilidad para obispos, párrocos, pastores en general, que puedan preguntarse qué hacer o como reaccionar ante esta novedad, variedad y riqueza. A veces las «irrupciones del Espíritu» pueden crear situaciones que no habían sido planeadas y que podríamos a veces percibir como caóticas. Sin embargo, el Magisterio reciente ha ofrecido claras orientaciones y la experiencia de estos años va ofreciendo algunos criterios para discernir y ayudar a que este don del Espíritu fructifique verdaderamente, para bien de la Iglesia de Cristo y para nuevo impulso de la misión evangelizadora en el mundo de hoy.

Ana Cristina Villa B

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