JMJ: la fiesta de una fe joven...

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Rueda de prensa de presentación de la JMJ de Madrid

El martes 28 de junio de 2011, a las 11.30 horas, en el Aula Juan Pablo II del Centro de Prensa de la Santa Sede, tuvo lugar la rueda de prensa de presentación de la XXVI Jornada Mundial de la Juventud  (Madrid, 16 - 21 de agosto de 2011) en la que intervinieron el Card. Stanisław Ryłko, presidente del Consejo Pontificio para los Laicos; el Card. Antonio María Rouco Varela, arzobispo de Madrid (España); el Dr. Yago de la Cierva, director de Comunicación de la JMJ 2011; Elsa Vázquez Maggio, voluntaria del Comité Organizador de Madrid; José Antonio Martínez Fuentes, de la Secretaría General de la JMJ 2011.

 

Intervención del Card. Stanisław Ryłko 

Presidente del Consejo Pontificio para los Laicos 

Quien estuvo presente en la JMJ 2008 de Sydney recordará la explosión de alegría de los presentes cuando, al final de las celebraciones, el Papa Benedicto XVI anunció que el próximo encuentro de los jóvenes con el Sucesor de Pedro tendría lugar en Madrid. En aquel momento, los días del 16 al 21 de agosto de 2011 ¡parecían aún tan lejanos! Y ahora hemos llegado casi a la vigilia de este evento extraordinario y tan esperado por los jóvenes. Han sido años de un intenso trabajo pastoral a nivel mundial, pues la JMJ ya se ha introducido profundamente en la vida de la Iglesia universal como un elemento que estimula, en modo permanente, su compromiso a favor de las jóvenes generaciones.

Esta vez es la Iglesia de España que está llamada en modo especial. De hecho, todas las diócesis españolas – comenzando por la Iglesia de Madrid – han respondido generosamente y con entusiasmo a la decisión del Santo Padre. El período de preparación de la JMJ ha sido un kairos particular en el que la Iglesia española, en cierto modo, ha podido redescubrirse a sí misma, sus grandes recursos espirituales, a menudo escondidos e invisibles a los ojos de un observador distraído. Ha podido valorizar los recursos valiosos de los mismos jóvenes, de los Pastores y de todos los que en este ámbito han sabido dar testimonio – a veces en modo sorprendente – de un compromiso auténtico y de gran generosidad.

Las razones, por las que se eligió la capital española como lugar de la próxima JMJ, las ha explicado el mismo Santo Padre en su Mensaje para la JMJ 2011: “Ahora, en un momento en que Europa tiene que volver a encontrar sus raíces cristianas, hemos fijado nuestro encuentro en Madrid, con el lema: «Arraigados y edificados en Cristo, firmes en la fe» (cf. Col 2, 7). Os invito a este evento tan importante para la Iglesia en Europa y para la Iglesia universal. Además, quisiera que todos los jóvenes, tanto los que comparten nuestra fe, como los que vacilan, dudan o no creen, puedan vivir esta experiencia, que puede ser decisiva para la vida: la experiencia del Señor Jesús resucitado y vivo, y de su amor por cada uno de nosotros” (Mensaje del Santo Padre Benedicto XVI para la XXVI Jornada Mundial de la Juventud 2011). El Papa destaca de este modo la finalidad fundamental de cada JMJ: la evangelización, cuyos protagonistas principales son los jóvenes. Es importante recordar esto, mientras nos estamos preparando para partir hacia Madrid. Esta insistencia sobre la importancia de la fe no quiere decir, ni mucho menos, que la Iglesia sea indiferente ante tantos y graves problemas que afligen a los jóvenes de hoy. ¡Es todo lo contrario! Esto nos lo explica el Santo Padre, una vez más, con palabras claras e incisivas: “Sólo quien reconoce a Dios, conoce la realidad y puede responder a ella de modo adecuado y realmente humano. La verdad de esta tesis resulta evidente ante el fracaso de todos los sistemas que ponen a Dios entre paréntesis […] Si no conocemos a Dios en Cristo y con Cristo, toda la realidad se convierte en un enigma indescifrable; no hay camino y, al no haber camino, no hay vida ni verdad” (Sesión inaugural de los trabajos de la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe, Discurso de Benedicto XVI, Aparecida, 13 de mayo de 2007). Por ello, la Iglesia nos enseña a mirar las cosas más en profundidad, sin perder nunca de vista lo esencial.

Cada JMJ es una experiencia de una Iglesia amiga de los jóvenes, que participa en sus problemas, una Iglesia que se pone al servicio de las jóvenes generaciones. Es una experiencia de Iglesia universal – única en su especie – que abarca todo el planeta, de una Iglesia joven, llena de entusiasmo y empuje misionero. Es una epifanía de la fe cristiana que tiene dimensiones de verdad planetarias. Los jóvenes – especialmente en nuestra vieja Europa, profundamente secularizada y laicista – necesitan todo esto en modo especial.

España acoge generosamente la JMJ por segunda vez. Recordemos la inolvidable JMJ de Santiago de Compostela en el lejano año 1989, cuando Juan Pablo II fue acogido por el arzobispo de entonces de Santiago, Mons. Antonio María Rouco Varela, que hoy, como cardenal y arzobispo de Madrid, dará la bienvenida a Benedicto XVI. Fue precisamente en Santiago de Compostela donde la Jornada Mundial de la Juventud se estructuró así como es hoy: tres días de catequesis, en el sábado la Vigilia de oración y el domingo, como conclusión, la celebración eucarística de envío misionero de los jóvenes. También en Santiago se descubrió la dimensión de la peregrinación como elemento esencial del camino de los jóvenes del mundo siguiendo las huellas del Sucesor de Pedro. Con los años, la JMJ ha ido añadiendo algo nuevo al programa: en Denver, en el año 1993, el Vía Crucis; en París, en 1997, las jornadas previas en las diócesis y el así llamado “Festival de la Juventud” (una especie de programa cultural); en Roma, en el año 2000, la “Fiesta del Perdón” (junto al Circo Máximo, los 300 confesionarios se llenaron de jóvenes); en Toronto, en 2002, la “Feria Vocacional”; y por fin, en Colonia, en 2005, la Adoración Eucarística. Por lo tanto, el programa que se va ofreciendo a los jóvenes no es estático, sino que sigue evolucionándose, intentando así responder, cada vez mejor, a las verdaderas necesidades espirituales de los jóvenes de hoy.

La JMJ de Madrid se anuncia como un evento particularmente significativo, también cuando observamos las cifras. Actualmente se han inscrito formalmente más de 400.000 jóvenes (cifra que en este período jamás se había alcanzado en el pasado, puesto que los jóvenes normalmente se inscriben en el último momento); 14.000 sacerdotes acompañan a sus jóvenes; 744 obispos, de los que 263 son obispos-catequistas; 250 lugares de catequesis que se darán en 30 lenguas (¡un verdadero Pentecostés!); se distribuirán a los jóvenes 700.000 copias de YOUCAT en 6 lenguas; 24.000 voluntarios provenientes de diferentes países se ocuparán de los diferentes servicios; y por último, antes de llegar a Madrid, los jóvenes se detendrán en 68 diócesis españolas, puesto que ¡toda la Iglesia de España está implicada directamente en la experiencia de la JMJ! Quisiera destacar que no nos olvidamos de los jóvenes que no podrán estar presentes en Madrid. Hay países que tendrán encuentros de jóvenes contemporáneos y que estarán conectados por Mundovisión o por Internet (por ejemplo: en Ucrania, Burundi, Madagascar…).

La presencia del Santo Padre constituye el factor fundamental de cada JMJ. El Papa llegará a Madrid el jueves 18 de agosto, y a las 19.30 horas tendrá lugar la fiesta de bienvenida en la Plaza de Cibeles. En la mañana del viernes 19 de agosto, está programado en El Escorial el encuentro con las jóvenes religiosas y los jóvenes docentes universitarios. Ese mismo día tendrá lugar la tradicional comida de representantes de los jóvenes con el Santo Padre. La jornada concluirá con la participación del Santo Padre en el Vía Crucis de los jóvenes por las calles de Madrid. En la mañana del sábado 20 de agosto, el Papa visitará el Centro de la Reconciliación, donde confesará a algunos jóvenes;  después presidirá la santa misa para los seminaristas en la Catedral de Madrid. A las 20.30 horas del mismo día, en el aeropuerto de Cuatro Vientos, se realizará la Vigilia de Oración con los jóvenes. El domingo 21 de agosto, a las 10 de la mañana, tendrá lugar la solemne celebración eucarística, con la que se concluirá la JMJ 2011.

La JMJ de Madrid tiene lugar bajo el signo de la reciente beatificación de Juan Pablo II – fundador de las JMJ. El Papa Wojtyła regresa así entre los jóvenes que tanto ha amado y de quienes también ha sido tanto amado, pero regresa como beato patrono y protector. De hecho, la celebración eucarística de bienvenida de los jóvenes peregrinos, presidida por el arzobispo de Madrid, el cardenal Antonio María Rouco Varela, el martes 16 de agosto en la Plaza de Cibeles, se dedicará precisamente al nuevo Beato.

Cada JMJ es una gran siembra evangélica, es un don que hay que acoger con gratitud y con un vivo sentido de responsabilidad. Encomendemos, pues, esta siembra a la intercesión de los santos patrones de la JMJ, pero en modo especial al beato Juan Pablo II, para que pueda dar abundantes frutos en la vida de tantos jóvenes de hoy.

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