Si se quiere conocer a Juan Pablo II, ¡hay que ir a Cracovia!

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«Si se quiere conocer a Juan Pablo II, hay que ir a Cracovia, la ciudad donde fue obispo durante veinte años», de este modo introdujo los trabajos de la jornada dedicada a la JMJ de Cracovia el presidente del Consejo Pontificio para los Laicos, Card. Stanisław Ryłko, que ha conocido muy bien al Papa que ideó las Jornadas Mundiales de la Juventud.

«El movimiento iniciado en Roma en el año 1984 y que ha peregrinado por todo el mundo, tocando cada uno de los continentes, llega ahora a la ciudad en la que, en cierto sentido, en el misterio de Dios realmente todo comenzó», prosiguió poco después otra persona que conoció muy bien a Juan Pablo II, que es el actual arzobispo de Cracovia Card. Stanisław Dziwisz. En su ponencia sobre “El significado de las JMJ para la diócesis de Cracovia”, el Card. Dziwisz destacó las raíces profundas de la relación entre Juan Pablo II y los jóvenes; en ellos «intuyó la profecía sacrificada dentro de la opresión ideológica; es más, precisamente mirando a través de esta opresión, Karol Wojtyła vio el fondo de la aniquilación humana, y pudo imaginar los caminos alternativos del rescate de toda subjetividad juvenil». Por ello «¿qué peso han tenido los jóvenes en el itinerario de maduración personal de este Santo, ellos que acudieron hasta debajo de la ventana del palacio apostólico para acompañarle en el tránsito, y ayudar a abrirle las puestas del Redentor? Además: ¿qué incidencia han asumido las mismas Jornadas Mundiales de la Juventud, gracias a su perfil apostólico y misionero, en la realización de las virtudes de este Pontífice de Dios? Entonces, uno no se puede resistir a lo que parece ser ya el carácter más marcado de la próxima JMJ: el ideal de la santidad». Volver a la fuente inspiradora de las JMJ para «activar de nuevo las parroquias, hacer que salgan de sí mismos a los movimientos, encontrar a los jóvenes que están fuera de nuestros ambientes, privilegiar entre ellos a los más pobres, crear familiaridad entre los obispos y los jóvenes, dar un empujón a las vocaciones, imprimir un sello cristiano a la atmósfera de nuestra época…».

En nombre de la Conferencia Episcopal de Polonia, S.E. Mons. Henryk Tomasik presentó la Iglesia polaca a los delegados presentes en el Encuentro. Se trata de una Iglesia que, en las huellas de Sor Faustina Kowalska y siguiendo el trayecto que el papa Francisco ha trazado para las próximas JMJ, quiere ser un campus misericordiae, el campo de la misericordia para los jóvenes peregrinos que la visitarán en el año 2016.

De este modo se entró concretamente en la presentación del Comité Organizador Local (COL) que, bajo la presidencia del Card. Dziwisz, tendrá como coordinador general a S.E. Mons. Damian Muskus y como director ejecutivo al P. Robert Tyrała.

Gran parte de la jornada se dedicó a los aspectos organizativos de la JMJ, dando espacio a las intervenciones de todos los delegados, para poder acoger las problemáticas más diversas y utilizar provechosamente las experiencias pasadas, de modo que los jóvenes de todo el mundo puedan vivir lo mejor posible el camino de preparación de estos años.

Recordando una vez más a Juan Pablo II durante la homilía de la santa misa que – en presencia de su reliquia – presidió el Card. Dziwisz, éste quiso subrayar de nuevo cómo «los jóvenes han tenido un significado particular en su modo de vivir el misterio petrino».

Si se quiere conocer a Juan Pablo II, ¡hay que ir a Cracovia!



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