Padre Lixey ha dejado el Consejo Pontificio para los Laicos

P. Kevin Lixey  con Benedetto XVI

Después de ocho años de servicio como responsable de la Sección Iglesia y Deporte del dicasterio, P. Kevin Lixey L.C. ha dejado el Consejo Pontificio para los Laicos para regresar a los Estados Unidos, a Atlanta, en Georgia, donde le espera una nueva tarea en el Regnum Christi, movimiento apostólico laical de la congregación de los Legionarios de Cristo.

Cuando en el año 2004 el beato Juan Pablo II instituyó la nueva Sección, el joven P. Lixey fue llamado a dirigirla, para establecer la estructura general y los objetivos y mantener los contactos con los colaboradores. Ordenado pocos años antes (2001), regresó a Roma después de haber hecho sus estudios de filosofía y teología sistemática. En el mes de junio de 2004 se hicieron con él los primeros pasos de la nueva Sección, instituida como una especie de “observatorio de la Santa Sede”, como lugar de investigación en el vasto mundo del deporte y punto de referencia a nivel internacional para el asociacionismo deportivo católico.

Sin duda, lo que el dicasterio siempre agradecerá al P. Kevin es la red de contactos que se ha creado con las actividades organizadas por la Sección Iglesia y Deporte por encargo del dicasterio. Los seminarios internacionales organizados en Roma, como también los encuentros y congresos en los que participó P. Lixey sobre todo en Europa, pero también fuera de ella, han sido fundamentales para estrechar vínculos con personas católicas comprometidas en el apostolado del ambiente deportivo, tanto a nivel amateur como profesional. Al mismo tiempo, los numerosos contactos con los obispos locales y las conferencias episcopales han impulsado en la Iglesias particulares el crecimiento de la conciencia de las oportunidades y los desafíos que el deporte presenta para la difusión del Evangelio, por la importancia que esta actividad tiene en la vida de los fieles.

El Consejo Pontificio para los Laicos ha sido para el P. Lixey una excelente ocasión para colaborar directamente con la sede del Sucesor de Pedro, para apreciar plenamente la naturaleza universal de la Iglesia conocida por la directa voz de tantos pastores que llegan a estas oficinas en visita ad limina, conocida también a través de tantos movimientos y asociaciones con los que el dicasterio está continuamente en contacto, el mundo de los jóvenes y la preparación de las JMJ.

Los superiores y colegas del dicasterio echarán de menos una presencia hecha de competencia y discreción, pero también de gran simpatía y sencillez. Con la sencillez que siempre lo ha caracterizado, P. Kevin se despidió de los colegas a finales de junio utilizando una imagen del mundo del deporte, donde la sustitución del miembro de un equipo le da siempre al juego una nueva energía y vitalidad. Esto – así dijo – deberá suceder también en esta oficina.

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