PAPA FRANCISCO

AUDIENCIA GENERAL

Plaza de San Pedro
Miércoles 4 de septiembre de 2013

Vídeo

 Queridos hermanos y hermanas:

Aunque ya ha pasado más de un mes, quisiera recordar en la catequesis de hoy la Jornada Mundial de la Juventud de Río de Janeiro. En  primer lugar, doy gracias a Dios y a Nuestra Señora de la Aparecida por las gracias alcanzadas. También quiero agradecer a los brasileños, a sus autoridades, a sus parroquias y a las familias, su fraternal acogida. Para resumir esta experiencia, les propongo tres palabras: acogida, que crea vínculos de amistad, que perduran sobre todo en la oración. La segunda palabra es fiesta, fiesta con los hermanos, pero, sobre todo, fiesta con el Señor: hemos rezado juntos, adorado; ha sido una fiesta de la fe. Y, finalmente la tercera palabra es misión. Jesús envía a los discípulos: «Vayan», salgan de ustedes mismos, y lleven la luz y el amor a las periferias de la existencia. Y añade: «Yo estaré con ustedes». Sin Él no podemos hacer nada; con Él, cualquier joven puede ser una esperanza para Dios, y para los demás: Los jóvenes sientan esta pregunta en sus corazones ¿Quieren transformarse en esperanza? ¿Quieren ser esta esperanza? ¿Se atreven a transformar el mundo, a hacerlo más justo y más hermoso? La Jornada Mundial de la Juventud nos recuerda la gran noticia de la historia: que somos amados por Dios y Jesús ha venido a salvarnos.

 Saludos

Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española, en particular al grupo de oficiales venidos desde Colombia, así como a los fieles provenientes de España, Argentina, México y los demás países latinoamericanos. Invito a todos a que la acogida, la fiesta y la misión vividas en Brasil no sean un mero recuerdo, sino el alma de nuestras vidas y comunidades. Gracias.

 

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