Las JMJ: un laboratorio de la misión

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28/11/2012  Las Jornadas Mundiales de la Juventud “son un laboratorio de la misión”, “son una ocasión providencial para el fortalecimiento de nuestra fe y, en consecuencia, un fuerte impulso para nuestro compromiso misionero”. Así lo recordó el secretario del Consejo Pontificio para los Laicos, Mons. Josef Clemens, el 27 de noviembre, segunda jornada de trabajo del encuentro preparatorio de la JMJ de Río (23.-28 de julio de 2013), que tiene lugar en la ciudad brasileña. En su intervención, dedicada al Mensaje de Benedicto XVI para la JMJ en Brasil, Mons. Clemens destacó que “la JMJ de Río es una ocasión propicia y providencial para entrar aún más en la dinámica de nuestro ser cristiano y de contribuir con un compromiso misionero fortalecido en la obra de Redención de toda la humanidad”.

Dirigiéndose directamente a los más de 200 delegados presentes, provenientes de 75 países y 40 movimientos y asociaciones eclesiales, Mons. Clemens subrayó la importancia de la preparación a la Jornada, pues “el Mensaje tiene un papel determinante” en el proceso de preparación de la JMJ. “Junto a la preparación previa a nivel local (diócesis, parroquias, movimientos, comunidades), el gran cambio […] se realiza en las tres catequesis y en las celebraciones eucarísticas, guiadas y presididas por obispos”. “La perspectiva fundamental del Mensaje – añadió - es la del compartir y la transmisión de nuestra fe a los demás”. La palabra clave del Mensaje de Benedicto XVI es “dinamismo”, “el ser cristiano es un ser dinámico – explicó el secretario del Consejo Pontificio para los Laicos –; esto quiere decir no quedarse encerrado y pasivo en la propia fe, como mi hermosa propiedad, sino que significa moverse hacia los demás para ofrecer y compartir esta «perla preciosa»” y recoger la invitación del tema de la Jornada, sacado del Evangelio de Mateo (28,19) “¡Id y haced discípulos a todos los pueblos!”. El hecho de que la JMJ se realice en el Año de la Fe y en una línea con la misión continental de las Iglesias particulares de América Latina, lanzada por la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe, de Aparecida (Brasil), no hace otra cosa que confirmar la dimensión misionera de la JMJ de Río. El “diálogo amistoso, sencillo y respetuoso”, “la cercanía y el sencillo testimonio” son recomendaciones que destaca el Mensaje del Papa y que están dirigidas a los jóvenes, para que ellos sean los primeros evangelizadores de sus coetáneos. Este compromiso misionero, no obstante, tiene – según Mons. Clemens – tres presupuestos que son necesarios: “Tenemos que saber bien quiénes somos como cristianos, qué es lo que creemos, qué significado tienen los sacramentos de la iniciación, el bautismo y la confirmación”. Esto nos arraiga en la fe y nos permite enfrentarnos a los retos de nuestro tiempo. “El conocimiento de la fe – concluyó – no se detiene en la mera adquisición de nociones, sino que es fundamentalmente un encuentro con una Persona viva que llena el corazón, da una esperanza segura y respuesta a todas las esperanzas del hombre”.


Después de la intervención de Mons. Clemens se prosiguió, hasta el final de los trabajos, con una serie de comunicaciones que trataban sobre todo de los lugares de los eventos de la JMJ, las liturgias, las catequesis, el programa cultural, los voluntarios, preguntas y respuestas de información de parte de los delegados. En cuanto a los lugares de la JMJ, P. Renato Martins, del Comité Organizador Local (COL), confirmó lo que ya se sabía: “Es la famosa playa de Copacabana el lugar elegido para acoger a Benedicto XVI a su llegada en Brasil, el 25 de julio de 2013. Como es tradición – explicó el sacerdote – se concentran en Copacabana los grandes encuentros de Río; la gente está acostumbrada a acoger dos millones de personas y sabrá adaptarse también esta vez. Copacabana ofrece, además, estructuras suficientes, negocios, lugares donde comer y ante todo seguridad, para enfrentar las necesidades de los presentes. La playa será, el 23 de julio, también el lugar de la ceremonia de acogida de los jóvenes y del Vía Crucis el 26 de julio”. Aunque ya está decidido, hay todavía reserva en cuanto al lugar de la vigilia del sábado y de la misa final del domingo. La prefectura y el municipio de Río tienen que eliminar las últimas reservas, de modo que mañana, con toda probabilidad, se anunciará el lugar. “Los jóvenes peregrinos – precisó P. Martins – pueden llegar fácilmente a todos los lugares, tanto a pie como con el servicio de enlace”. Delante de la playa roja, al lado del Pan de Azúcar, que es otro lugar famoso de Río de Janeiro, será el espacio reservado a la Feria vocacional que, por su disposición de stands y tiendas, reproducirá, visto desde lo alto, el logo de la JMJ. Allí – así se dijo en el encuentro – 156 movimientos, agregaciones y asociaciones laicales podrán presentarse y dar a conocer su carisma. Se instalarán también 200 confesionarios y una carpa para la adoración. La esperanza de la organización es que la Feria sea una ocasión de renovación de la fe de los jóvenes y de la experiencia de la universalidad de la Iglesia.


Otro momento fundamental de la JMJ será la Semana Misionera (así se llaman en este año los tradicionales días en las diócesis antes de la JMJ), durante la cual “pondremos a Brasil en un estado permanente de misión”, tal como declaró P. Jefferson Gonçalves, que para el COL se ocupa de este evento programado del 15 al 20 de julio. Los jóvenes que participarán en ella dirigiéndose a las diócesis brasileñas, visitarán a las familias, irán a los hospitales, a las escuelas, a las universidades y participarán en misas, encuentros y momentos de fiesta.

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