La JMJ es una larga siembra que da fruto en la vida de los jóvenes

IMG-20121126-WA0006

29/11/2012 “La vigilia del sábado por la noche, 27 de julio, y la misa final de la JMJ, domingo 28 de julio, tendrán lugar en la zona de Guaratiba, situada en la parte oeste de Río de Janeiro”. La jornada conclusiva (28 de noviembre) del encuentro de los delegados de la pastoral juvenil, (200 de 75 países y 40 movimientos), de preparación para la JMJ de Río 2013, finalizó con el anuncio esperado del lugar de la vigilia y la misa final. Fue el mismo alcalde de Río, Edoardo Paes, quien lo pronunció en medio de los aplausos de los presentes. Se trata de un área con capacidad de contener a dos millones y medio de personas. Con la elección de Guaratiba, que sustituye la base aérea de Santa Cruz, pensada inicialmente por el Comité Organizador Local, se completa el marco de los lugares de los eventos de la Jornada. Benedicto XVI será acogido en la playa de Copacabana el 25 de julio de 2013. La playa será también el lugar de la ceremonia de acogida de los jóvenes, el 23 de julio, y del Vía Crucis del 26 de julio.

No es un fuego de paja. El 28 de noviembre fue también la jornada del balance de los trabajos, en vista de la fase final del trabajo de preparación y organización del evento, presentado por el presidente del Consejo Pontificio para los Laicos, Card. Stanisław Ryłko, después del saludo del arzobispo de Río, Mons. Orani Tempesta. “La JMJ – dijo el cardenal – no es un fuego de paja que arde unos días, sino una larga siembra que da fruto en la vida de los jóvenes. Por ello, no desperdiciemos el don inmenso que se nos regala en la JMJ. Vivamos esta última etapa de preparación de la Jornada con alegría y entusiasmo. Más allá de las cuestiones logísticas, que pronto encontrarán una respuesta, recojamos con alegría el desafío de llevar a Cristo a los jóvenes”. Es una recomendación que el cardenal dirigió directamente a los 200 delegados de la pastoral juvenil, a quienes recordó las enseñanzas de Benedicto XVI. Las JMJ son para el Papa una nueva evangelización en acto. La evangelización es el corazón que late en cada JMJ. Las bases principales de cada esfuerzo evangelizador son la confianza en Dios y el valor, la conciencia de que a partir de las cosas pequeñas pueden nacer otras grandes”. Por ello, hay que mirar la JMJ como “un tiempo particular de gracias. La organización es importante, pero mucho más es el saber acoger el don que llega de lo Alto. Vivimos esta última etapa para Río con un gran sentido de responsabilidad para no desperdiciar el don inmenso que se nos da”. Concluyendo la asamblea, el Card. Ryłko les invitó a que difundieran el Mensaje del Papa para la JMJ y a que “no se olviden de todos los jóvenes que no podrán dirigirse a Río, pero que tienen el derecho a participar en este evento, al menos, en modo espiritual. El uso de las nuevas tecnologías y de Internet, como afirmó Benedicto XVI en su Mensaje a los jóvenes, son de una especial utilidad”.


Un proyecto histórico. Palabras importantes para la JMJ llegaron también desde el lado institucional, representado por el ministro Gilbert Carvalho, de la secretaría de la presidencia de la República de Brasil. El ministro definió la JMJ como “un proyecto de enorme significado histórico, pues coincide con el de la construcción de una nueva nación”. “La Jornada – declaró – ve una fuerte colaboración entre Iglesia e institución y va más allá del significado religioso, dirigiéndose no sólo a la juventud católica, sino poniéndose también en la perspectiva de la construcción de una nueva sociedad”. Se trata, por lo tanto, de trabajar “para una nueva sociedad y para una nueva esperanza”. “Acogemos la JMJ como una gran contribución para esta obra”, concluyó el ministro, destacando “el aprecio del Estado por el compromiso social de la Iglesia”. El Comité Organizador Local empleó la última parte de la mañana para contestar las últimas preguntas de los delegados. En la tarde, los delegados pudieron visitar el Corcovado, la cima de granito de más de 700 metros sobre la que se eleva la estatua de 38 metros del Cristo Redentor, símbolo de la ciudad, para participar después en la misa, seguida de una fiesta en la comunidad parroquial de Nuestra Señora de la Paz y tener un tiempo de adoración eucarística, animada por los jóvenes.

© Copyright 2011-2015  Consejo Pontificio para los Laicos | Mapa de la web | Links | Contactos